¿Que tipo de colchón es indicado para mi?

Colchones recomendados para cada durmiente según su edad.

    1. Colchones infantiles. A la hora de elegir un colchón para la cama de un niño, no hay que restar importancia a la calidad. El error más común es pensar “que el niño pesa poco”. Los bebés, niños y jóvenes están en edad de crecimiento y formación de su columna con lo cual necesitan tener una correcta postura y descansar correctamente; además, aunque se debe evitar, a menudo saltan encima del colchón sometiéndolo así a presiones en lugares aleatorios. No le des mucha importancia a la parte exterior del colchón (dibujos y colores), lo más importante es la calidad y la firmeza ya que por sus características físicas necesitan unas prestaciones concretas.

      Es importante tener en cuenta que el colchón debe asegurar el bienestar de los niños, y que esté preparado ante cualquier problema de sueño, de columna y alergias, ya que un producto de mala calidad provocará consecuencias negativas en la salud de los niños.

      Existe un colchón para cada tipo de cuerpo, con lo cual no es lo mismo comprar un colchón para un bebé de meses que para un niño de más edad, cada cuerpo exige una firmeza distinta.


      Un colchón para niños debe ser evaluado a parte, por su constante crecimiento y cambios físicos, necesitan un colchón distinto según su edad.

        • Para los bebés, los pediatras recomiendan que el colchón sea suave y confortable y con un grado de firmeza alta y adaptabilidad media que reduzca cualquier riesgo que pueda tener un lactante, pues todavía están adaptándose a una estabilidad y necesitan un lugar confortable donde descansar. Es importante que el colchón no sea muy blando para que no provoque problemas en la columna vertebral, y el material utilizado debe ser hipoalergénico puesto que a esa edad es frecuente que los bebés tengan algún problema de alergia. También es importante que el colchón pueda desenfundarse para mantener una correcta higiene.

      Con lo cual, un colchón viscoelástico disipará la presión del cuerpo de manera uniforme en toda la superfície, y de esta manera el bebé no tendrá puntos de presión en ninguna parte de su cuerpo.

        • Para niños a partir de 3 años, es importante que exista una relación óptima entre firmeza y confort para lograr que el niño duerma cómodamente, ya que el confort de un niño al dormir es un factor determinante incluso para su crecimiento. El colchón deberá permitirle una libertad de movimientos durante la noche y deberá estar fabricado con tela térmica para que no genere ni frío ni calor, y con tratamiento antiácaros. Debes optar por un colchón firme que le mantenga la espalda recta y a la vez que tenga un grado de adaptabilidad notable para que les sea cómodo y garantizar así la comodidad en el descanso. Con lo cual, la mejor opción sería un colchón de muelles que en su acolchado incorpore viscoelástica, o un colchón viscoelástico de firmeza alta y adaptabilidad media (que no tenga una excesiva cantidad de este material, entre 5 y 8cm), estos últimos son los más adaptables y ofrecen un descanso reparador y confortable ya que no ejercen puntos de presión sobre el cuerpo. Descarta los colchones muy mullidos y de firmeza baja como lo son los colchones de látex, ya que una envolvencia muy pronunciada podría entorpecer el crecimiento del niño.

      Según el peso del niño, se recomienda un nivel de firmeza u otro:

      - En niños de 1 a 10kg, el nivel de firmeza debe ser de grado 1.

      - En niños de 10 a 20kg, el nivel de firmeza debe ser de grado 2.

      - En niños de 20 a 30kg, el nivel de firmeza debe ser de grado 3.


      Sin embargo, es recomendable cambiar el colchón de los niños cada 5 años puesto que sus características físicas cambian a menudo y necesitan un colchón que se adecue a sus necesidades del momento.

    2. Adultos.

    3. Personas mayores. No se puede negar la diferencia de hábitos en el sueño entre jóvenes y personas mayores, ni mejores ni peores simplemente distintas, las personas mayores suelen despertarse más veces que una persona joven pero normalmente retoman el sueño. Con los años y el desgaste físico se pierde masa muscular lo que hace que nos volvamos más sensibles a la presión. Además de los achaques de la edad y/o patologías que pueda tener una persona mayor, también se debe dar importancia a sus preferencias en descanso, lo que suele gustar a edades avanzadas es un acolchado confortable y una firmeza suave. Para una persona mayor de  55 años, se recomienda un colchón que no ejerza presión y le permita un descanso confortable, con lo cual la mejor opción sería un colchón viscoelástico o un colchón de látex; ambos son colchones que se moldean al cuerpo sin presionarlo ya que todas las zonas del cuerpo están en contacto con el colchón evitando así puntos de presión que dificultan la circulación sanguínea y reduciendo dolores articulares y musculares, teniendo como resultado un descanso más placentero.  Las diferencias entre un modelo y otro son que un colchón viscoelástico es más adaptable, reduce los movimientos durante el descanso, ofrece mayor independencia de lechos, una firmeza media y tiene una mejor transpiración, mientras que un colchón de látex es más suave y mullido en sensación (firmeza baja) y necesita unas pautas de transpiración más exigentes. También se debe tener en cuenta que el material utilizado para la fabricación de los colchones no es el mismo en todos los modelos, depende de la calidad y densidad de los materiales con los que está fabricado el colchón para obtener mayor o menor adaptabilidad y confort.

Si el colchón será destinado para una persona mayor que pase mucho tiempo en cama, el colchón deberá ser antiescaras, y dependiendo de su movilidad le irá mejor un material (viscoelástico) u otro (látex). En estos casos, la total comodidad del equipo de descanso se logrará usando el colchón sobre un somier articulado.