¿Que tipo de colchón es indicado para mi?

Colchones recomendados según características físicas y patologías. .

  1. Colchones según peso.

    El peso es uno de los factores determinantes a la hora de adquirir un colchón.

    Estudios recientes han determinado que existe una gran relación entre el sueño y la obesidad: la falta de sueño estimula el aumento y disminución de dos hormonas que están relacionadas con el apetito; con lo cual la forma en la que podemos mejorar el sueño es adquiriendo un colchón de calidad que ofrezca lo mejor según las características físicas del durmiente.

    Los beneficios de un colchón recomendado para una persona obesa se ven a corto plazo, no significa que exista un colchón que adelgace sino que le proporcionará un intenso y prolongado descanso lo que ayudará a controlar el apetito y a tener buen humor.

    En primer lugar, para durmientes con sobrepeso se descartan los colchones de látex, viscolátex y gel, puesto que pueden ser demasiado envolventes por su baja firmeza. La mejor opción seria un colchón viscoelástico o un colchón de muelles combinado con material viscoelástico para que ofrezca la firmeza y adaptabilidad necesarias; teniendo en cuenta que el colchón no debe llevar mucha cantidad de este material porque el durmiente se hundirá más y le costará moverse durante el descanso por ello es posible que aumente la transpiración. En el caso de los muelles ensacados la amortiguación es mayor y el reparto del peso es más equitativo con lo cual no dará lugar a crear puntos de presión.

    También es ideal que el acolchado incluya fibras atérmicas para evitar el calor del núcleo y disponga de tratamientos antiácaros y antihumedad.

    En el caso de dormir en pareja, un punto muy importante a tener en cuenta es que el colchón debe ofrecer independencia de lechos, lo que ayuda a evitar que cada miembro de la pareja sienta los movimientos del otro; especialmente indicado para aquellas parejas en las que existe una notable diferencia de peso y por sus características físicas uno de los durmientes siente los movimientos de su compañero durante el descanso.

    En el caso de las parejas, debe mandar la estructura corporal más pesada.


    Si el colchón se usa sobre una base rígida, dará al conjunto una estabilidad y una independencia de movimientos óptimas.

  2. Colchones con independencia de lechos.

    La independencia de lechos significa que un colchón debe evitar que cada miembro de la pareja sienta los movimientos del otro, con lo cual en las medidas de matrimonio se evita la transmisión de presiones de un lado de la superfície de descanso al otro lado, y se crean zonas de descanso completamente independientes.

    Cualquier colchón de calidad, ya sea de muelles o viscoelástico, debería ofrecer independencia de lechos, de esta manera no te despertarás cuando tu compañero se mueva o se levante, y en caso de diferencia de peso, uno no arrastrará al otro.

    Una manera “casera” de comprobar si el colchón que has adquirido tiene independencia de lechos es colocando una copa de vino en el borde de la cama y sentarte en el borde opuesto, si al levantarte y sentarte la copa de vino no se derrama entonces el colchón es de buena calidad y ofrece independencia de lechos.

  3. Colchones según dolencias y patologías.

    Cuando se tiene una patología o dolencia, no se debe escatimar en el precio de un colchón, ya que la salud no tiene precio. Para cada dolencia existe un tipo de colchón más recomendado y que favorece el descanso; pero ante cualquier duda, debes consultar con tu médico y/o con un profesional del descanso, quienes te darán los parámetros adecuados para elegir el colchón que mejor convenga en tu caso.

    • Para personas con dolencias de espaldas, se recomienda un colchón que ceda bajo hombres y pelvis y ofrezca un soporte firme para las zonas menos pesadas; que sea mullido pero se adapte a las curvas de la columna.Teniendo esto en cuenta, lo más recomendable es un colchón viscoelástico, ya que este material no hace presión sobre puntos doloridos y hace que la espalda se relaje por la noche manteniendo su correcta postura.

    • Para personas con vértigos, se recomienda un colchón más firme, con un colchón viscoelástico su patología se pronunciaría ya que la viscoelástica le daría sensación de ingravidez.

    • Para las personas que sufren sudoración extrema, lo más recomendable sería un colchón de gel, ya que aportan un fresco extra, o un colchón de muelles, ya que son muy firmes y permiten una óptima transpiración y no recogen el calor. Se descartan los colchones de espuma.

    • Para personas con problemas de huesos o de articulaciones, lo más recomendable sería un colchón viscolátex, ya que ofrecen la unión justa entre mullido y dureza favorecedoras para los huesos y articulaciones.

    • Las personas con incontinencia urinaria pueden usar cualquier tipo de colchón que sea favorable para ellas y de su gusto, pero deben añadirle al colchón una funda de celulosa (material absorbente e impermeable de un sólo uso). También se puede optar por las clásicas fundas impermeable que, aunque dan más calor y pueden hacer ruido, tiene la opción de lavarse regularmente para eliminar cualquier resto de suciedad y eliminar olores, además son más económicas que los protectores de celulosa. Ambas deben colocarse debajo de las sábanas para evitar el contacto directo con el durmiente.

  4. Colchones ortopédicos o antiescaras.

    Los colchones ortopédicos o antiescaras no se caracterizan por el tipo de material con el que están fabricados, sino por la forma que adoptan sus núcleos ya que están destinados a unos durmientes en concreto. Están pensados para personas cuyas necesidades de salud les obligan a permanecer en cama todo el día o gran parte de él, por ello están fabricados con materiales adaptables que no ejercen presión en el cuerpo para evitar la aparición de yagas o escaras en el durmiente por el roce del equipo de descanso y brindan una mejor circulación sanguínea. A pesar de que estos colchones son la opción más saludable para personas con dolencias específicas, a veces la adaptación resulta molesta.

    En un principio, estos colchones sólo se usaban en hospitales y geriátricos, pero en la actualidad puede adquirirse de forma particular gracias a los nuevos materiales que han ampliado su uso. Normalmente se usan sobre somieres especiales articulados que facilitan la movilidad del usuario y las tareas de los cuidadores.

    Los colchones antiescaras pueden ser tanto de espumaciones adaptables (viscoelástica, látex, espuma HR), de aire o de agua. Además, si disponen de funda con cremallera para poder lavarla siempre que sea necesario, la higiene será óptima.

    Llevan tratamientos especiales hipoalergénicos, antibacterias, antiácaros y repelente de hongos. Deben ser de firmeza baja, excepto para pacientes con problemas en la columna para los cuales el colchón debe ser firme). Se deben tener en cuenta todos estos factores, pero en estos casos siempre se debe consultar a un médico especialista quien determinará con exactitud que es lo que le conviene a cada paciente.

  5. Colchones antialérgicos.

    Existen colchones para personas alérgicas, son colchones tratados para evitar alergias; con tratamientos especiales antiácaros, con aloe-vera (para evitar irritaciones), de secado rápido, que evitan la fijación del polvo...

    En personas con alergia al látex, deben evitar cualquier tipo de contacto con esta sustancia, lo cual incluye los colchones.

    Si sufres alergia a cualquier otra cosa (polvo, polen, pelos de animales...) o tienes un problema patológico atópico (asma, dermatitis, rinitis alérgica...), los colchones no deben suponer ningún tipo de problema, no obstante, debes acudir a tu médico para determinar a qué sustancias puedes ser susceptible antes de tener contacto con una nueva.

    En el caso de las almohadas, debes buscar una hipoalergénica, ya que es posible que si sufres de alergias tengas problemas con las plumas o el látex. Las almohadas fabricadas en poliéster son una buena alternativa para las personas que sufren alergias. Antes de adquirirla, consulta siempre con un especialista.