Almohadas

La almohada es un pequeño cojín cuya función es mantener la columna vertebral recta durante el descanso, rellenando la concavidad del cuello para relajar la nuca, evitar tensiones musculares, disminuir el estrés y ayudar a conseguir un sueño reparador, tranquilo y duradero.

La almohada es otro factor muy importante a la hora de lograr un total descanso, la calidad de la misma será un buen complemento junto al colchón. Uno de los mitos sobre almohadas es que es más sano dormir sin ella, pero la cabeza necesita un apoyo para que la columna vertebral permanezca en posición natural y sin ningún tipo de presión. Por esto, al dormir sin almohada el cuello se fuerza demasiado y pueden aparecer contracturas cervicales e hipertensión.


Para su elección se debe tener en cuenta la posición en la que se duerme y asegurarse que las cervicales tengan la misma posición que cuando se está de pie. Si duermes boca abajo (postura no recomendable ya que se modifica la curvatura de la columna lumbar) la almohada debe ser levemente baja y fina para que no perjudique la posición que adopta el cuello y quede girado en una postura natural hacia el lado; si duermes de costado, la almohada debe ser suficientemente gruesa y firme para rellenar el espacio que queda en el hombro y que la cabeza no quede inclinada hacia abajo; si duermes boca arriba necesitas una almohada de firmeza y grosor intermedios que se adapte a la forma natural de tu cuello y que no sea muy ancha porque de lo contrario el cuello se flexiona en exceso hacia adelante; si te mueves mucho y cambias de postura a menudo debes optar por una almohada de firmeza media.

Las consecuencias de una postura inadecuada por culpa de la almohada pueden ser desde la falta de descanso hasta una contractura.

Si no estas seguro de la posición en la que duermes, los especialistas recomiendan una almohada con un alto grado de flexibilidad y suficientemente esponjosa para acomodarse a varias posiciones (una almohada con relleno natural tiene estas cualidades). Lo más importante es que la posición del cuello no sea forzada ni hacia adelante ni hacia detrás; en una persona sana y/o joven lo más adecuado es usar una almohada que no sea excesivamente gruesa, pero en personas con artrosis o problemas de columna o cervicales, la almohada debe ser lo más fina posible.

Una almohada estándar consta de tres piezas: el material interior que le da la consistencia, la funda cosida a este material que puede ser de algodón o fibra, y la funda exterior que normalmente lleva cremallera para poder sacarla y lavarse.

Existen varios tipos de almohadas diferenciables por su relleno y por su forma.

Relleno:

  • Almohada de plumas: están rellenas de plumón, plumas o ambos. Se moldean fácilmente al cuello de cada durmiente, no son firmes por lo que resultan adecuadas para personas que duermen boca abajo pero no para las que duermen de lado o boca arriba. Suelen ser de alta calidad, suaves y duraderas. Tienen el inconveniente que dan calor y que pueden no ser adecuadas para alérgicos.

  • Almohada de látex: adaptables a la forma y peso de la cabeza, las de dureza intermedia son las mas recomendables. Son transpirables y acumulan menos polvo y ácaros que una almohada sintética. Un núcleo de látex 100% natural favorece la circulación sanguínea. De tacto muy suave y larga duración. Las personas alérgicas al látex deben tener cuidado si en algún momento tienen contacto directo con la almohada, a pesar de que vienen envueltas en una funda propia más la funda que se le suele añadir en casa.

  • Almohada viscoelástica: se adaptan a la anatomía ya que copian la forma del cuello y y cabeza. Tienen espuma con memoria lo que quiere decir recuperan su forma original una vez se quita la cabeza, de esta manera la almohada pasa largo tiempo de vida sin deformarse. Vienen envueltas en una funda que les permite respirar con lo cual no junta calor ni por dentro ni por fuera, lo que también fomenta que se mantenga limpia. Algunas personas que duermen de lado no encuentran cómoda esta almohada y tienen problemas para adaptarse. Se suelen recomendar para personas con dolencias de cuello y espalda.

  • Almohada de espuma: rellenas de espuma. Depende de la calidad y la densidad de espuma, la almohada será más o menos firme. Recomendadas para personas que duermen boca arriba.

  • Almohada de fibras sintéticas: normalmente el relleno es poliéster. Más firmes y gruesas. Menos duraderas y más económicas. Son fácilmente lavables, pero si la fibra es de mala calidad, la almohada quedará apelmazada, de ahí la importancia de la calidad de la fibra. Deben lavarse a máquina y con agua tibia cuando empiecen a perder su forma, y dejar secar a baja temperatura hasta un completo secado.

  • Almohada de algodón: son almohadas duras pero acogedoras, no muy gruesas. Tienden a quedarse planas al cabo del tiempo. No dan calor. Permite la movilidad de la cabeza. Está indicada para personas que duermen de costado o prácticamente boca abajo.

  • Otros rellenos: Existen almohadas rellenas de cáscara de alforfón (un tipo de trigo) que proporciona un buen soporte para el cuello y los fabricantes afirman que mantienen el fresco en verano y el calor en invierno. También existen las rellenas de poly cluster (poliéster embebido en silicona), que su consistencia es parecida a una almohada de plumón con la ventaja que al ser de material sintético produce menos alergias que uno natural. Y por último, también existen las almohadas de agua, aunque son menos comunes permiten regularse a su altura añadiendo más o menos agua.


Formas:

  • Almohada tradicional: es una pieza estrecha y larga.

  • Almohada mariposa: tiene forma de mariposa y esta indicada para personas con dolencias cervicales.

  • Almohada cervical: tiene forma cóncava anatómica y resaltes en la superfície. Sujetan el cuello, la nuca y la cabeza para mantener las cervicales protegidas en todo momento. Ofrecen cuatro zonas divididas de mayor o menor dureza, y previenen el aplastamiento de las vértebras y la compresión medular por el peso que ejerce la cabeza. Adecuadas para las personas que duermen boca arriba y para las que padecen problemas cervicales o lumbares. También existen las almohadas cervicales en forma de media luna y se colocan al rededor del cuello, de forma que se obtiene un buen soporte y estabilización de la zona cervical.

  • Almohada bicompartiminental: este tipo de almohada se confecciona con tres compartimentos totalmente independientes, y son destinadas para personas que quieren una almohada con la suavidad y el confort de las plumas pero con mayor grado de firmeza. El núcleo central se rellena de látex para ofrecer un buen grado de soporte, los compartimentos de los lados se rellenan de plumón para ofrecer la suavidad que sólo ofrece este material.



La funda de una almohada, sea cual sea, debe ser suave y transpirante. Cuanto mayor sea la densidad de las fibras con la que se fabrica, mayor suavidad al tacto tendrá y evitará tanto que el relleno salga como que entren impurezas. Algunas fundas, incluso, llevan tratamientos resistentes a manchas y antiácaros. Deben lavarse, al menos, una vez al año.

Una almohada debe renovarse cuando su funda empiece a mostrar señales de uso, cuando la almohada pierda su forma, cuando despida olores indeseados o tenga hoyos o manchas, o su relleno empieza a desprenderse.