Mitos sobre colchones y el descanso

Antaño, sólo se cambiaba el colchón cuando, teniendo éste ya 20 años o más, los muelles se salían y se notaban partes duras. Los durmientes, a día de hoy, saben que la vida de un colchón, para que mantenga su funcionalidad al 100%, no debe ser mayor de 8 o 10 años.

Hace años, se tenía la creencia que un colchón contra más duro mucho mejor, dureza era significado de calidad, con lo cual todo el mundo en esa época compró colchones duros como una piedra, lo que era aconsejable para algunos pero incómodo para la gran mayoría.

Un tiempo después, salió la creencia que un colchón blando era lo mejor, ya que durmiendo sobre un colchón duro las personas se levantaban muy doloridas; por lo que mucha gente compró un colchón de látex.


Hoy en día, por suerte y con lógica, se sabe que la calidad de un colchón no está necesariamente relacionada con su dureza, y los especialistas recomiendan un colchón con un grado de firmeza pero con adaptabilidad. De esta forma se consigue que la columna quede siempre en la posición correcta ya se duerma de costado o boca arriba.